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Mostrando entradas de junio 30, 2019

¿Quién confiesa a quién?

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Recuerdos Acerca de Guillermo José Schael

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      Hace tanto tiempo de ello, que no puedo recordar la fecha ni mi edad, pero si puedo recordar el sitio y su ambiente; me refiero a la ubicación del diario “El Universal”. Me acuerdo que quedaba como a media cuadra de la Plaza Bolívar, si no me equivoco entre las esquinas de Gradillas a Sociedad en un segundo piso.        Vuelvo a pedir la indulgencia del lector en cuanto a la fecha, pero creo que sería por los años del 30 al 40.       Todo lo anterior lo refiero debido a la circunstancia de haber conocido allí por primera vez a Guillermo José Schael.       Desde ese lugar mencionado, la empresa se traslado al edificio “Ambos Mundos” allí fue que comencé a tener una mayor relación, ello se debió a mis experimentos con la televisión. Perdonen que en este punto tengo que mencionarme pero fue así.        En el año de 1945, teniendo yo 19 años me dio la fiebre, digamos el...

Hermanos

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Los hermanos Atala y Guillermo José Schael González. Caracas, c.1927-28.
https://prodavinci.com/duerma-en-caracas-y-despierte-en-nueva-york/?fbclid=IwAR0aMKZDuAoX9QSNjCbgcFmMGjwPlXJmrntdOz68cIWD3Dy0-ICns9G-bH0

Ese entrañable desconocido

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Arturo Rivero Es domingo en la tarde y el cursor de la pantalla del computador pareciera titilar impaciente... expectante ante las palabras que raudas, deberían salir de mis dedos sobre el teclado. Pero escribir sobre Guillermo Schael no es fácil, nunca lo conocí, nunca me preocupe por conocerlo, mas sin embargo, es irónico reflexionar como su obra ha influido tan profundamente en mi vida. A los ocho años, conseguí en mi casa, entre revistas y cajas, un libro bastante deteriorado: “Caracas de siglo a siglo”; en esa época, no me gustaba leer, sin embargo, quedé fascinado con las fotografías y los comentarios amenos al pie de las mismas, y fue esa amenidad lo que atrapó mi atención. Lo hojeaba vivamente, una y otra vez, y veía con asombro las ilustraciones de una ciudad provinciana y cálida que me hubiera encantado conocer. Como todo buen niño impaciente, nunca llegue a leer completamente el libro, más grave aun, nunca presté atención a su autor, cuyo apellido me pa...