Arturo Rivero Es domingo en la tarde y el cursor de la pantalla del computador pareciera titilar impaciente... expectante ante las palabras que raudas, deberían salir de mis dedos sobre el teclado. Pero escribir sobre Guillermo Schael no es fácil, nunca lo conocí, nunca me preocupe por conocerlo, mas sin embargo, es irónico reflexionar como su obra ha influido tan profundamente en mi vida. A los ocho años, conseguí en mi casa, entre revistas y cajas, un libro bastante deteriorado: “Caracas de siglo a siglo”; en esa época, no me gustaba leer, sin embargo, quedé fascinado con las fotografías y los comentarios amenos al pie de las mismas, y fue esa amenidad lo que atrapó mi atención. Lo hojeaba vivamente, una y otra vez, y veía con asombro las ilustraciones de una ciudad provinciana y cálida que me hubiera encantado conocer. Como todo buen niño impaciente, nunca llegue a leer completamente el libro, más grave aun, nunca presté atención a su autor, cuyo apellido me pa...